A un año de su inauguración, Casa Quinquela celebra los logros alcanzados. Hoy acompañan a siete adolescentes y se preocupa por tantos otros que sufren las consecuencias del consumo problemático y realidades de vulnerabilidad crítica.
Tiempo de celebración
Para celebrar el camino recorrido en conjunto entre Cáritas Buenos Aires, la Cooperativa AUPA, la Familia Grande del Hoar de Cristo y la parroquia Nuestra Señora de Caacupé, compartieron la Eucaristía en la calidez de la Casa con los jóvenes.
“Hace un año abrimos una casa. La abrimos como iglesia en salida. La abrimos como comunidad organizada. La abrimos para alojar adolescencias heridas“, expresaron en una carta abierta las autoridades de las instituciones que colaboran en el proyecto de Casa Quinquela.
Un proyecto que se impone como caso testigo de que es posible crear espacios de cuidado que acompañan adolescentes desde una perspectiva integral. “Apostamos a la cultura del cuidado allí donde hubo abandono. Apostams a la construcción de comunidad allí donde hubo soledad”, aseguran en su mensaje.
No se dejen robar la esperanza
Durante este último año, Casa Quinquela alojó a 7 adolescentes varones atravesados por el consumo problemático, al violencia, la calle y el conflicto con la ley penal, “Sin embargo, nunca los miramos desde la etiqueta ni desde el miedo. Los miramos como personas en crecimiento, con heridas profundas, pero también una dignidad y una potencia que permanecen intactas”, aseveran en su carta.
Frente a las problemáticas de estos y otros muchos jóvenes de la ciudad, no buscan denunciar sino anunciar, mostrar que existe una manera concreta de dar otra respuesta. “Casa Quinquela existe para que a ningún adolescente le sea arrebatada la esperanza”.
La carta abierta concluye celebrando: “Este cumpleaños, no celebramos solamente la existencia de un dispositivo. Celebramos cada vínculo que comenzó a reconstruirse, cada escolaridad retomada, cada tratamiento iniciado, cada pequeño paso hacia una vida con mayor dignidad. Seguimos convencidos de que cuando la comunidad se organiza para cuidar, la esperanza deja de ser un discurso y se convierte en casa“.
Carta abierta de Cáritas Buenos Aires, la Cooperativa AUPA, la Familia Grande del Hoar de Cristo y la parroquia Nuestra Señora de Caacupé en el 1er Aniversario de Casa Quinquela. –
Hace un año abrimos una casa.
La abrimos como Iglesia en salida.
La abrimos como comunidad organizada.
La abrimos para alojar adolescencias heridas.
En tiempos donde muchas veces las respuestas públicas buscan soluciones rápidas y endurecimientos que parecen dar seguridad inmediata, nosotros elegimos otro camino. No el de la denuncia, sino el del anuncio. Creemos que mejor que discutir es mostrar. Y Casa Quinquela es nuestra manera concreta de mostrar que otra respuesta es posible.
Casa Quinquela es fruto del trabajo conjunto entre la Parroquia Caacupé de Barracas, la Cooperativa AUPA, Hogar de Cristo y Cáritas Buenos Aires, en co-gestión con el Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires.
No se trata solo de un espacio físico, sino de una alianza pastoral, social y gubernamental que asume la complejidad del abordaje de las adolescencias en situación de vulnerabilidad crítica.
Cáritas Buenos Aires ofrece la casa y el compromiso pastoral social.
AUPA aporta su experiencia territorial y su equipo interdisciplinario.
La Parroquia sostiene la red comunitaria que da pertenencia y horizonte.
Porque Nadie puede solo. Y ninguna adolescencia debería quedar sola.
Durante este primer año alojamos adolescentes varones atravesados por historias de consumo problemático, violencia, calle y conflicto con la ley penal.
Sin embargo, nunca los miramos desde la etiqueta ni desde el miedo. Los miramos como personas en crecimiento, con heridas profundas, pero también una dignidad y una potencia que permanecen intactas.
Como les recordó el Papa Francisco a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud del año 2013 en Río de Janeiro con una frase simple y potente: “No se dejen robar la esperanza”.
Y Casa Quinquela existe para eso: para que a ningún adolescente le sea arrebatada la esperanza. Para que cada uno encuentre un espacio de cuidado, habitado por adultos comprometidos, que se organizan y trabajan con responsabilidad para acompañar la construcción de un proyecto de vida basado en su propio deseo.
Esta tarea la asumimos desde una perspectiva integral, sosteniendo la importancia de garantizar su acceso efectivo a la salud, la educación y el juego como dimensiones constitutivas de una vida plena. Trabajamos en el fortalecimiento de los vínculos familiares y en la construcción progresiva de su autonomía, entendiendo que la presencia sostenida es condición para cualquier proceso de transformación.
Apostamos a la cultura del cuidado, allí donde hubo abandono.
Apostamos a la construcción de comunidad, allí donde hubo soledad.
Este cumpleaños, no celebramos solamente la existencia de un dispositivo. Celebramos cada vínculo que comenzó a reconstruirse, cada escolaridad retomada, cada tratamiento iniciado, cada pequeño paso hacia una vida con mayor dignidad.
Seguimos convencidos de que cuando la comunidad se organiza para cuidar, la esperanza deja de ser un discurso y se convierte en casa.
Parroquia Caacupé – Hogar de Cristo – Cooperativa AUPA – Cáritas Buenos Aires







